Estamos de vacaciones. Mucho pasear, mucho comer bien, mucho descanso y algunas tardes tranquilas, dormitando frente a la tele.
No era consciente de la cantidad de tertulias y programas de cotilleo que hay en antena. En algunas cadenas parece que sean la mayoría de las horas. Qué cansinos.
El caso es que hoy Elena ha hecho un comentario que me ha llamado la atención: "las tertulias estas son como las del pueblo, cuando la gente se sienta al fresco y se lia a cotillear".
Quizás sea verdad. O quizás sean un sustituto de justo ese cotilleo rural, ahora que en las ciudades la gente no habla ni siquiera con su vecino.


Por ahí deben ir los tiros: muchos de nuestros comportamientos -aparentemente modernos- proceden de un pasado no muy lejano en el que los humanos vivían en poblaciones de pocos individuos y en las que todos los integrantes se conocían. Parece que la cultura y sus derivados (la tecnología) ha evoluciondo más rápido que las necesidades biológicas primarias, incluido el cotilleo y la morvosidad que esos programas explotan.
Yo, para una buena siesta, prefiero una del oeste.
En muchas ocasiones esas tertulias de la tele dan contenido a las tertulias rurales ampliando el radio de acción de cotilleo del pueblo a nivel nacional. En las ciudades cotillean dos personas o tres pero no en grandes grupos y se hecha mano de los comentaristas de la tele como si fuesen tertulianos con los que ellos hablaron ayer.
pues a mí me encanta no tener ni idea de quién hablan :-)